Hoy, tren destino Praga. Ha sido un trayecto largo, pero cada vez nos acostumbramos más a aprovechar el tiempo en los medios de transporte para descansar y así poder aprovechar al máximo el tiempo en la ciudad. En Praga nos esperaba Barbora, una amiga de Bruna que nos acoge en su casa como una gran persona más que nos ayuda en nuestro afortunado viaje. Praga, ¡dios mío!, estamos fascinados con la belleza de esta ciudad. En la cuestión arquitectónica es apabullante. Y no hay demasiado tráfico ni ruido y esto hace que se aprecie mucho mejor. Bueno, volvemos rápido a casa que es muy tarde. A dormir en compañía de Barbora y su hermana, mil gracias por estos colchones tan blanditos
Al llegar a Amsterdam nuestro chip cambió a mejor, teníamos el karma un poco por los suelos y esta ciudad nos lo ha vuelto a recargar. Al bajar del tren ¡ahí estaba Chantal!, una amiga de Bruna. Se conocieron en Tarifa y rápidamente conectaron, como le sucede con casi todo el mundo. Chantal nos llevó a su linda casa, muy acogedora, y después cenamos en un restaurante libanés con una decoración súper original. La comida estaba buenísima y para acompañarla tomamos unas cuantas copas de vino y así nos animamos para seguir la noche. Tras la cena fuimos a un típico bar holandés donde Bruna, que parecía que tenía mono de su bar, se puso en la barra a servir chupitos. El reagge sonó durante horas y nosotros aguantamos bailando, así que llegamos a la cama y caímos rendidos.
¡Por fin hemos descansado, adiós ojeras! Perdimos el tren para Amsterdam y como teníamos tres horas muertas, pues Bruna y Manoli decidieron invertirlas en una ruta por los sex shops de Paris, ja, ja, ja… Conclusión femenina: el sexo no necesita tantas tonterías si hay pasión, que es lo que importa. Los juguetes pa´ los niños. Por fin nos subimos al tren con destino a tierras holandesas. En mitad del trayecto nos arrancamos con el flamenco y rápidamente nos rodearon un buen grupo de espontáneosfans. La verdad que estuvo divertido, esto de sentirse artista por un rato le da un buen meneo al ego.
Nombre: Alfonso Vera Cruz
Edad: 24 años
Profesión: Publicista
Un libro/una peli: 11 Minutos - Irreversible
Un grupo/tipo de música: Jarabe de Palo - Rap/Reege, Chill
Un momento en el que te has sentido libre: Ver la puesta de sol en la playa, apalancado, esquiar, surfear, bailar, cantar….Siempre.
Casi ya anocheciendo nos montamos en la noria blanca ¡fue muy emocionante, un montón de risas!, aunque Manoli se mareó un poco. Nos hemos montado dos veces que fatigas!! Poco después nos encontramos con Mamadú, el chico que nos ayudó tantísimo cuando llegamos a París; sin duda que es un tipo que todo el mundo debería conocer, nos hace sentir mejores personas, de verdad. Para acabar bien el día cenamos en un tailandés, aunque al Pompo no le gustó mucho, le recordaba los sabores indios que tanto le hicieron vomitar cuando estuvo allí. Y ya que íbamos a dormir en una buena cama y teníamos al niño medio malito, aprovechamos y nos fuimos a dormir temprano. ¡Buenas noches!
París, por varias razones, nos deparó un día de lo más excitante. En primer lugar, resaltar el pedazo de hotel en el que nos alojamos, un hotel de diseño en frente mismo de la Tour Eiffel, con una bañera en la que cabíamos los tres, ¡una piscina, vaya! Es la primera vez que dormimos en un hotel durante el viaje, así que imaginaros cómo lo disfrutamos. Otro de los momentos excitantes fue cuando nos encontramos debajo del amasijo de hierro tan conmovedor, aunque eso sí, demasiado turístico, todo muy caro. Allí nos encontramos con varios seguidores del equipo de rugby francés, que jugaban la final con Inglaterra. Después dimos un largo paseo por el río Sena, aunque parezca un poco romántico, pero es que aquí todo lo que hagas queda muy bonito, ¡ya sabéis!...
Pero finalmente la suerte nos ha sonreído. Hemos conocido a Mamadu, un chico de Costa de Ivory, una maravilla de persona. Nos ha ayudado a encontrar un sitio donde dormir barato en París, tarea bastante difícil. Nos ha llevado en su furgoneta por toda la ciudad y, cuando nos despedíamos, nos ha dicho que él iba a dormir feliz esta noche porque nos había ayudado, ¿qué os parece? Así que después de alojarnos hemos salido a conocer "París la nuit". Hemos bebido unos cuantos mojitos y hemos acabado cantando y bailando por las calles de esta bellísima ciudad con algún que otro "pesado" detrás nuestro. ¡Buenas noches!
Nos hemos levantado a las 5 de la mañana para coger el tren hacia París y... ¡no quedaban plazas! Así que a esperar el próximo tren durmiendo en el suelo de la estación a modo de acampada. Y ni aún así hemos podido descansar porque nos han echado. ¡Y bueno! Llegar a París y nos engañan a la primera: 50 euros de taxi por un trayecto de 5 minutos, increíble pero cierto. Y lo peor es que después de todo, como hemos llegado con retraso, se fueron al garete todos los planes que la organización nos tenía preparados. ¡Imaginaros qué día! Pero bueno, nos han pegado en la maleta la pegatina que demuestra que hemos llegado a la primera parada obligatoria del viaje.