Nos hemos levantado a las 5 de la mañana para coger el tren hacia París y... ¡no quedaban plazas! Así que a esperar el próximo tren durmiendo en el suelo de la estación a modo de acampada. Y ni aún así hemos podido descansar porque nos han echado. ¡Y bueno! Llegar a París y nos engañan a la primera: 50 euros de taxi por un trayecto de 5 minutos, increíble pero cierto. Y lo peor es que después de todo, como hemos llegado con retraso, se fueron al garete todos los planes que la organización nos tenía preparados. ¡Imaginaros qué día! Pero bueno, nos han pegado en la maleta la pegatina que demuestra que hemos llegado a la primera parada obligatoria del viaje.